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LA REDACCIÓN

Hoy en clase nos han propuesto un ejercicio práctico: que redactemos nuestro sentimiento hacia un objeto de valor sentimental para nosotros y que nos haya acompañado al menos durante dos etapas seguidas de nuestra vida. No se por cual decantarme; el radiocasete me acompañó en mi infancia y adolescencia; el armario en mi juventud y madurez; la papelera verde la tengo con migo desde que yo recuerdo, primero en el despacho de mi abuelo, ahora en mi estudio, al lado de la mesa del ordenador, el paragüas azul ya fue protagonista en uno de mis relatos, los vaqueros rotos, va ha parecer que copio o plagio al texto propuesto como lectura de Natalía Ginzburg, pero en vez de zapatos es un pantalón.




Pienso el por qué tengo que escribir sobre un objeto, no puede ser de una persona, mi madre está con migo desde que nací y aún la tengo viva, a Dios doy gracias. Eso haré escribiré sobre mi madre.



A MI MADRE.

Ella ha estado siempre con migo a mi lado, para lo bueno y para lo malo. Siempre me escucha cuando le cuento algo. Sí es cierto, hubo una época en que discutiamos más de la cuenta, en la adolescencia, ahora lo entiendo todo, ahora que yo también soy madre de una adolescente. Siempre en mi andadura por la vida me has hecho falta, incluso hoy día te sigo necesitando. Hoy quiero decirte que te quiero, hoy que es un día cualquiera, no es tu cumpleaños, no es el día de tu santo, no es el día de la madre. Hoy quiero que me abraces y yo abrazarte, quiero que no me faltes nunca, estes siempre junto a mi, para que me sigas ayudando y poder decirte más te quieros.
Hoy también quiero darte las gracias, por todas las veces que no te las he dado, no solo por darme la vida, sino por educarme, por darme tu amor incondicional, y decirte que soy la persona que soy gracias a ti, a tu amor recibido.






Fdo.- Angora

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