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SINTIENDO

La noche era oscura y no lucía la luna por ninguna parte del parque, los enamorados estaban solos en la oscuridad, y se disponían a magrearse un poquito, cuando las luces de un coche a lo lejos les deslumbró, tuvieron que detener sus acciones por el susto. El chico muy enfurecido se levantó de repente, para observar que pasaba, al mismo tiempo ella lanzó un grito y al volverse él hacia ella, la miró como estaba sangrando. Asustado empezó a correr desolado, pero no encontró a nadie para pedir ayuda. En el medio del jardín, frente a la fuente más pequeña, ya apagada, por los guardas del parque se encontró con un señor que parecía estar jorobado, pero lo que llevaba a sus espaldas era una mochila, creyendo que era un trabajador de la recogida de basura, se acercó a él y recibió unas cuantas puñaladas. Al día siguiente no apareció nada en los periódicos ni en los noticieros, aún la policía no había dado la noticia a los periodistas para no alarmar a los ciudadanos pero la familia de los jóvenes, ya había empezado a echarlos de menos y con esto se decidieron por movilizarse por su cuenta, asustando y alarmando a los vecinos por la desaparición de Jorge y María, ella una de las menores de tres hijas del carnicero del mercado, y él, era hijo único del párroco del barrio.




A la semana siguiente, cuando apareció en el telediario de una cadena televisiva la noticia de que habían encontrado los cadáveres y que se trataba de un chico y una chica jóvenes de unos 19 ó 20 años, y que los cuerpos no se hallaron juntos, ni siquiera en los mismos alrededores del parque, la gente empezó a asustarse, ya que en otro pueblo de la comarca, tuvieron varios asesinatos en serie hace unos años y nunca se supo del asesino, e incluso aparecieron cadáveres que no pertenecían a nadie de los desaparecidos en el condado.



La madre de la joven María, se pasaba el día llorando y rezando todo el tiempo para que su hija no apareciera muerta, y que se tratara de una simple fuga con el chico al que amaba, se imaginaba que el día menos pensado iba a aparecer y que le diría: Mira mamá y papá, este es mi marido y el padre de vuestro nieto. Los días pasaban y no ocurría nada de esto, todo lo contrario. Al cabo de quince días llamaron a la puerta, al abrir era la policía, ella asustada se cayó al suelo desmayada y el padre comenzó a llorar, cuando se calmaron, la policía les pidió que identificasen el cadáver que tenían en el depósito.



Cuando llegaron al lugar de la identificación y comprobaron que el cadáver no pertenecía a su hija, pero el del chico, si era conocido, pero no supieron decir de quien se trataba. La madre de María salió alegrándose por ella, pero apenada por lo que sentiría la madre de aquella joven desconocida para ella. Pasado tres años, una mañana de invierno, sonó el teléfono, era de madrugada, y hasta que se vistió con su bata, cuando contestó, ya no continuaba la llamada, había sido cortada. Ella pensó que se trataría de su hija, y así lo fue; estaba en Nueva Yor y había dado a luz a un par de gemelos rubios con ojos verdes preciosos, pero uno de ellos al mes no pudo sobrevivir y el otro, con el paso de los años, se hizo estrella del cine, pero su abuela se enteró cuando el niño cumplió sus diez años de edad, mientras en una entrevista lo acompañaba su madre. La abuela enseguida llamó al teléfono que apareció en la pantalla del televisor, pero se trataba de una computadora para el club de fans, y ella decidió no hablar.

Un día inesperado, llamaron a la puerta, y cual no fue su sorpresa cuando abrió la puerta y era ella con el niño, se abrazaron, se besaron, lloraron y hasta se rieron juntos los tres.



María pregunto por su padre, para que conociera a su nieto, que se llamaba igual que él, Arturo, ahora era ella la sorprendida, ya que las noticias referentes a su padre no eran muy buenas. Estaba ingresado en una clínica psiquiátrica, debido a la desaparición de ella, y que casi todos los días lloraba y se ponía demasiado histérico como para poder darle el alta, y que seguía un tratamiento imposible de administrar en casa.

Con todo esto, ella, decidió ir a hacerle una visita a su padre, primero sola y luego con su hijo.



Pero, su padre no la conocía, decía que era un truco de los médicos para que reaccionara, más tarde se dio cuenta que aunque no podía ser su hija, según lo que él creía, admitió que si lo era, para que le dejaran salir de aquel antro para locos, como él lo llamaba.



Al llegar de regreso a casa, le dijeron que aquel niño rubio de ojos verdes, llamado Arturo como él, era su nieto. Le dio un infarto, al comprobar que se parecía a su mujer en fotos de cuando era niña. De nuevo en clínicas, ya no sobrevivió más de un mes. En el funeral de Arturo abuelo, el niño, el cual no conocía apenas a su abuelo le afectó de tal manera que tenía pesadillas por las noches, y la madre decidió largarse de nuevo del pueblo, a pesar, de las suplicas de la madre.

Un buen día, se presentó la madre en casa de su hija, pero María, ya no vivía sola con su hijo Arturo, ya que compartía la vida con otro hombre, un ser extraño no solamente para su madre, sino tambien para su hijo. Por lo cual después de unos días casi infernarles de la visita de la abuela, al marcharse esta, Arturo decidió irse con su abuelita a vivir, aunque tuviera que dejar su carrera cinematrográfica, y tener que estudiar en un instituto de pueblo y además tener que hacer amigos nuevos.

La vida del muchacho fue bastante tranquila, casi aburrida, hasta que un fin de semana decidió salir de excursión con unos vecinos. En esta excursión, en el regreso del domingo por la noche, tuvieron un accidente, en el cual, después de más de medio año en hospitales y operaciones descubre que se tendrá que quedar parapléjico para toda su vida, con apenas 16 años.



Esto unió un poquitín más a su madre con su abuela, pero, el día en que Arturo decidió suicidarse, tirándose por las escaleras en la silla de ruedas, las enfrentó , ya que ambas echaban la culpa a la otra. Entonces María se marchó, con lo cual su madre no supo nunca más de ella. María no acudió ni al entierro ni al funeral de su madre, pero de nuevo se llevó otra sorpresa y un disgusto por lo poco agradecida que había sido con su madre, que incluso ayudo en momentos difíciles de la adolescencia a su propio hijo Arturo, bueno, pues este día recibió una carta en la que tenía que comparecer a la lectura del testamento de su madre. Cuando llegó el momento de leer el testamento, la heredera de una inmensa fortuna que tenía ahorrada su madre era ella, además de la beneficiaria de un seguro de vida que la abuela, es decir su madre, tenía contratado por el valor de 5.000.000 de euros.



Como agradecimiento, aunque ya tarde, les mando construir un magnifico panteón en el cementerio en memoria de sus padres y en el cual también estaba yacente su hijo. Después se dedicó, hacer obras de caridad, y con lo último que le quedaba lo donó a un horfelinato, en el cual hoy después de dedicar el resto de su vida allí, lleva el nombre de: “María Angustias de los Desamparados”



Lo que resulta raro es que sus dos hermanas, siguen hoy en día donando pequeñas cantidades al orfanato, y que los hijos de estas hermanas sencillas durante toda su vida, hoy en día siguen los pasos de su primo, y son las estrellas de un grupo de música rock, el cual llevan de gira este año por toda Europa y ya han firmado para la próxima grabación en E.E.U.U. Con lo cual el dinero que reciben de ellos sus madres es el que ingresan en una cuenta secreta, que nadie, ni siquiera los propios hijos saben a donde va destinado esa cantidad de dinero.



Fdo:



ANGORA

Comentarios

  1. Escrito un miercoles 8 de julio de 1998.

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  2. Primer Semifinalista, por votación popular, en el I Certamen Literario, de la red social Megustaescribir, propiedad de Random House Mondadori.
    Con 328 votos a favor.

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